Es muy chistosa la manera en la que me doy cuenta cuando algo/alguien se vuelve importante en mi vida: me dan ganas de escribir acerca de eso. Y hoy, lo que se ha vuelto importante, es el Ultimate.
Hace cuatro o cinco meses, yo no tenía la más remota idea de qué era. Y ahora le dedico "mucho" tiempo a la semana.
El Ultimate Frisbee es una actividad física complicada de definir; quienes lo practican dicen que es un deporte, pero yo creo que es un juego. En cualquier caso, para mí, el Ultimate Frisbee-así, con mayúsculas-es un juego que se practica en una cancha rectangular, sin contacto físico permitido, en el que dos equipos intentan llevar un disco-o frisbee- hasta la zona de anotación del equipo contrario ubicada en un extremo de la cancha. Las reglas, como de cualquier juego/deporte que las tenga, son algo complicadas. En esencia, se resumen a unas pocas: no se debe caminar con el disco; el jugador tiene 10 segundos para lanzar el disco después de que se recibió; tampoco está permitido depositar el disco en la mano de otro jugador. Si el disco se cae, el otro equipo pasa a la posesión.
Lo conocí para conseguir tregua. Es que un amigo de la prepa me estuvo chingue y chingue hasta que fui a "entrenar". En realidad, es bastante peculiar lo que me pasa con él; los comentarios que escucho de la gente que lo practica son como de gente que se enamora a primera vista: desde que lo jugó por primera vez, supo que lo amaba, cursilerías a cual más ridícula. En fin, yo me divertí...a secas. Del modo que te diviertes tras ser nini prácticamente durante meses, y por conocer algo nuevo, que se traduce en que todo momento representa un reto. Nada extraordinario. Quizás fue más emoción generada por las endorfinas después de correr. Nada sorprendente. Pero, y por esto solo puedo culpar a Mariana y a mi agenda vacía, le di tiempo. Y paciencia. Pero, sobre todo, tiempo. Saint-Exupèry escribió que lo que hace importante a tu rosa es el tiempo que has perdido con ella. Y yo, a esta rosa, al ultimate, le dediqué mucho tiempo. Si consideramos que me entretenía tres horas al día, dos días a la semana, un día completo del mes que fui. En retrospectiva, esto me hizo seguir yendo. Más disciplina personal que gusto; más terquedad que placer; más matar tiempo que invertirlo. En fin, no disfrutaba ir a jugar. Disfrutaba cansarme, llegar después de hacer más ejercicio del que había hecho sistemáticamente nunca en mi vida...mas no el Ultimate.
Entonces, me lastimé. Casi como una pausa obligada para cuestionarme realmente qué quería de eso, porqué iba, si valía la pena el llegar enfadado con quienes lo practicaba-a veces los juegos en equipo tienen bemoles no del todo agradables. Y estuve un mes sin saber qué chingados hacer. Seguir yendo, con gente que no me gustaba, que no le hablaba, con quien no quería comprometerme y me negaba a aceptar como del mismo equipo. Sin saber siquiera si me gustaba lo suficiente.
Tras un mes así, en el que dos semanas estuve lastimado y otras dos, pensando si ir o mejor dejarlo, decidí darme una vuelta (mas forzado por Xanat que por gusto) por el entrenamiento- "entrene" en el horrible argot ultimatero, del que hablaré más adelante. Y entonces pasó. Pinche Miguel Ángel. Pinche Siqueiros ¿Han leído, escuchado, pensado acerca de El Accidente? Bueno, esos güeyes escribieron de él, pero más aún, lo experimentaron. Es lo que en las últimas teorías del teatro llaman Improvisación: un momento donde las cosas cobran sentido, para el que en la mayoría de las veces hay que prepararse mucho tiempo, o que a veces pasa sin quererlo. Viene, y se va. Y muchas cosas son solo la repetición de los pasos que nos llevaron a él, para intentar vivir uno nuevo. Es un poco triste que sólo con un juego me haya pasado, pero c`est la viè. En fin. En ese entrenamiento, por primera vez llegué con la actitud adecuada: sin esperar maldita la cosa de mis compañeros, de mí, ni del juego. Nomás fui a divertirme, valiéndome madres todo lo que no fuera lúdico. Y entonces, jugando, me di cuenta que me gustaba mucho lo que sentía: satisfacción, cansancio agradable, pero sobre todo, una especie de magia. Algo indescriptible. Bello, pues. El Accidente por antonomasia. Ese momento es inefable, de lo bonito. Y ahora, gracias a Unamuno sé que nunca volveré a experimentarlo del mismo modo: desde que empecé a tomarlo más en forma (que en serio no me tomo más que a la muerte, cuándo no es noviembre; y la salud) mi esfuerzo será la de ultimatero, no el de hombre que busca crecer. Eso es triste, pero inevitable...
Estoy divagando. Lo importante es que ese día me empezó a gustar el Ultimate. Me parece asombroso que la gente diga cosas del tipo "no sé cuando empecé a sentirme así por tal cosa/persona" cuando para mí es claro. Supongo que todos pensamos y sentimos distinto. Entonces empecé a querer al Ultimate...si bien tibia y reticentemente.
De ahí en adelante, el Ultimate cambia absolutamente. Paso del "mi" al nosotros". Al saber que me gustaba, empecé a cambiar cosas: empecé a hablarle a la gente del equipo, empecé a querer mejorar, a comprometerme un poco...hasta que decidía que ni me gustaba tanto, y metía freno de mano. Como pensando que no valía tanto la pena. Y es que mi hermano dedica más de un día completo a la semana entrenando. Atletismo, pero veo el esfuerzo en todos los aspectos de la vida necesarios para comprometerte más. Eso pasó dos o tres veces. Y de pronto, por algunas cosas externas de la vida, decidí intentarlo: comprometerme más con el Ultimate, y por extensión, con Pumas (el equipo al que pertenezco). Y es que, ahora mismo, estamos en el tiempo de ilusiones y promesas ilimitadas, de hacer crecer esto, mucho. A ver que pasa. Hasta hoy, de cualquier modo, han pasado un Regional, donde quedamos en 7° y un Nacional donde quedamos 13°...nada mal para la primera vez de Pumas.
Claramente, como de cualquier amor verdadero y medianamente maduro, veo cosas que no solo no me gustan, sino que realmente detesto. Un ejemplo, que me hiere en lo más profundo, porque es una de las cosas que más disfruto, es el lenguaje...¿o debería decir "jerigonza"? Que tanta voz anglosajona me perturba un poco. Tanto "drill", "stack", "back", "flick", "hammer", "pull" me marea. Obviamente, tengo que emplearla: la comunicación solo se da a través de canales entendibles por los participantes; eso no significa tanto, de cualquier forma. Me hiere particularmente, mas no es lo que más me molesta. Esa lista la encabeza que, en general, la gente que la practica es fresa, pero no porque sean fresas, sino por lo que implica. Y otra cosa que me molesta no es culpa de nadie: solo es inexperiencia debida a la edad de quienes conozco que practican ultimate: la falta de identidad. Es un poco incómodo que el 90% de mi equipo tenga tanta afición a querer sentirse parte del Ultimate a través de tener ropa de cierta marca, discos únicamente Discraft, cierto tipo de atuendos y cosas que no están mal, ni quiero juzgar, solo no comparto. En sabias palabras de mi abuelo, "ca` quien"
¿Qué opinan del Ultimate? Si lo conocen, ¿qué es para ustedes?