Hoy, con la intención de visitar la magna exposición que conmemora 200 años del INICIO de Independencia del país...bueno, de lo que ahora es el país, me encamine hacia Palacio Nacional.
Después de una odisea por la cultura popular mexicana (pues un viaje en el metro solo es eso...un recorrido por la idiosincrasia del mexicano) que incluyo dar indicaciones a un señor que se dirigía a Tamaulipas -yo sólo le explique como llegar a la TAPO- y rodear Palacio Nacional, pues sólo hay una entrada abierta, pese a haber más de 7 puertas me tope con una decepción: la exposición ha sido retrasada hasta agosto (y de hecho pude observar a medias como la montaban).
Sin embargo, la cultura popular nos dice que "no hay mal que por bien no venga". Así que sin rumbo fijo caminé por Moneda y recordé que el Antiguo Palacio del Arzobispado funciona como museo de la SHCP (Secretaría de Hacienda y Crédito Público), así que entré.
Cabe aclarar que en lo personal mi opinión acerca de la museografía en nuestro país es muy mala. Según yo los museos acomodaban el acervo como...como si fueran los muebles del director del museo, donde éste podía mover como si fuera la sala de su casa (idea reforzada por el director del museo del Carmen en 2008, el Lic. en restauración Alfredo Marín).
Sin embargo, el entrar me llevé una agradable sorpresa....no ¡En realidad fueron muchas sorpresas! Para empezar, yo desconocía que había una ley que permitía a los artistas (es decir, artistas plásticos) pagar sus impuestos en especie, ya fuera con pinturas o esculturas. La siguiente sorpresa fue que tienen una museografía que me dejó...patidifuso, anonadado, sorprendido, impactado, sobrecogido y demás adjetivos que reflejen "perturbación agradable".
Para empezar, su museografía es sobria. Eso mismo, sobria. No es nada espectacular y sin embargo te atrapa. En ningún momento es más espectacular el montaje que las obras y sin embargo eso le da una personalidad a las piezas que pocas veces he visto. Sus colores, en una escala de grises simplemente sirven para resaltar las piezas; su iluminación de acento hace que las obras luzcan aún más de lo que lo harían solas, además de inhibir el paso de luz del exterior (pues hoy era un día soleado n.n) lo que le da a las salas una atmósfera que simplemente te atrapa y desliga de la ajetreada realidad urbana del DF. Además, cada pieza-pintura o escultura-tiene su lugar, sin darle preferencia a ninguna, lo que hace grande la exposición. Aunado a todo esto, y es algo que verdaderamente me sorprendió, es que en todas las paredes los marcos de los cuadros eran similares, haciendo que todos tuvieran el mismo impacto visual.
Y la colección. Bueno, la colección de la exposición principal ("Pago en especie") es bastante buena. A fuerza de ser sincero, me reconozco un sacrílego en el arte del México contemporáneo, y sin embargo eso no impide en modo alguno que conozca algunos autores. Sin embargo, tengo que destacar las piezas de Vicente Rojo y de Antonio Ruíz ("El Corsito") que me dejaron verdaderamente sin palabras.
Y bueno, además de esta exposición, hay una colección bastante aceptable de arte novohispano y destacan dos figuras talladas en marfil (el museo nacional de historia, que por cierto NO es el de antropología también tiene muy pocas piezas con esta técnica). Además, hay una colección de piezas rusas que son muy...rusas.
En fin, ¡grande por los museógrafos del Antiguo Palacio del Arzobispado! Sé que no leerán esto, pero en verdad gracias por hacer más digna la museografía en México.
También merecen una mención los museógrafos de San Ildefonso, que montaron la exposición "Paseo en mapa", pero de esta hablaré en otro post. Quedan pendientes las fotos de las obras, que prometo subir.
martes, 27 de julio de 2010
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